El BUM

 

¿QUÉ  ES  EL  BUM?

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EL  BUM  ES  UN  MOVIMIENTO  DE  LIBERACIÓN  PERSONAL
EL  BUM  ES  EL  INICIO  DE  TU  BÚSQUEDA  ESPIRITUAL
EL  BUM  ES  UN  ATAJO  “DIVINO”  HACIA  LA  SABIDURÍA

El  BUM  es un concepto, un juego, una experiencia de los sentidos, una
concepción, una marca registrada en el cielo que define un misterio que
contiene y condensa una trinidad. Se pretende con el BUM tener en una
palabra la comprensión de algo tan complejo como la comunión espiritual
entre tu persona, física y espiritual, y Dios, junto con Jesús, Su Hijo, que
se hizo hombre para poder entender mejor al ser humano, y así poder
comunicarse mejor con él, sintiéndose humano, con el fin de enseñarnos
su única lección que no hemos aprendido, amar incondicionalmente, y
para indicarnos que Él es el único camino hacia el Padre.
El  BUM  es una trinidad, por una parte Jesús y Dios, y por otra parte tú.
¿Por qué distingo a Jesús de Dios?, porque Jesús es el Hijo de Dios,
nosotros estamos hechos a imagen y semejanza de Dios, pero Dios nos
envió a Su Hijo para que como hombre nos guiara, y fijaros que solo nos
habló de amor, de puro amor, hacia el Padre y hacia los demás, todo lo
demás es pura invención de la iglesia del hombre, no de la iglesia de Dios,
que somos todos los que amamos y seguimos a Jesús, pero sin jerarquías
ni intermediarios, y mirando hacia adentro como en la meditación, no
hacia fuera, no sirve el rito, sirve la meditación, el recogimiento interior,
hacia dentro de nosotros encontraremos a Jesús.
El juego es muy simple, después de años de evolución en el planeta Tierra
el tiempo para mejorarse espiritualmente se esta agotando, las personas
que hayan evolucionado espiritualmente y hayan elevado su nivel
vibracional energético hasta un mínimo suficiente como para entender el
papel que Jesús ha desempeñado en nuestra evolución como especie, y
sigan además las enseñanzas de Jesús, estas personas sencillamente serán
salvadas por Dios y participarán en la primera resurrección, las demás, y
aquí se incluye a todas las personas de cualquier religión o ateas o
agnósticas, participarán en la segunda resurrección y serán juzgadas
según sus obras. Pero Jesús debe protagonizar nuestras vidas, vidas que
debemos dedicarlas a Él, como Hijo de Dios, y a Dios a quien debemos
amar sobre todas las cosas, para simplificar todo esto tan complejo, ha
nacido el BUM, un concepto que aúna tanta sabiduría y profundidad
como uno sea capaz de imaginar, porque el juego es hacia adentro de
nosotros mismos, no hacia fuera.
El BUM  ha nacido para llevar comprensión espiritual a todos aquellos
que viven en las tinieblas y no han llegado a sentir a Jesús ni a
comprender su importancia justo en estos momentos de falta absoluta de
fe, donde las iglesias son fuentes de vanidad, de vicios y de poder, y donde
solo una gran parte de los pobres y los humildes están siguiendo los pasos
de Jesús, pero no las iglesias, por eso ha nacido el BUM, para enseñar
fácilmente a cualquier mortal a sentir a Dios con él, en todo momento,
con Jesús como nuestro Maestro, con quien compartes las 24 horas del
día, esta es la esencia del BUM., no solo se entiende, sino que además se
siente a Jesús. Y para eso no hay que mirar hacia fuera, sino hacia
adentro, en armonía con Dios.
¿Pensáis que Dios esta en el Vaticano?, pues no, Dios esta con nosotros
con todos y cada uno de nosotros y en todas partes. Entonces lo primero
que hay que hacer para jugar al BUM es admitir que Dios habita en tu
BUM, y con Él su Hijo Jesucristo. La mayoría de la gente no cree en Dios,
muchos niegan la existencia de Jesús, y si la aceptan lo consideran un
simple mortal, a lo sumo un profeta más.
En el Bum solo cabe el concepto de Dios universal y amplio, Dios es
Amor, Dios es EL QUE ES Y SERÁ, Dios es y será siempre, y todo lo
creado, toda Su creación lo es debido a su amor hacia nosotros, que
convertido en su Verbo, crea la vibración universal que da vida al átomo,
el ladrillo de toda la existencia.
En el BUM Jesús esta contigo permanentemente, pero no solo es un amigo
con quien puedes hablar, y compartes la vida, no es tu amigo de fiesta, ni
tu mascota, es Dios hecho Hombre. Dios nos ama tanto que nos hizo a su
imagen y semejanza, y nos envía a Su Hijo como Hombre para sentir
como hombre y comunicarse mejor con nosotros, y nosotros cuando
jugamos al BUM nos convertimos en templos vivientes de la divinidad.
Así en el BUM permites la entrada a Dios, y a Jesús, entonces vives con
Ellos en perfecta comunión espiritual.

Esto es el BUM.
Así que te imaginas que creas una esfera de luz a tu alrededor, como un
gran huevo de luz que te contiene, en esa esfera de luz invitas a Dios y a
Jesús, y a partir de ese instante, Dios y Jesús viven contigo, y por lo tanto
tu comportamiento debe estar en consonancia con los huéspedes que te
habitan porque así lo has decidido, y porque te conviertes en un templo
viviente donde Jesús habita contigo y comparte tu vida; para ello debes
seguir los tres principios del BUM:
UNO. Amar a Dios por encima de todo y a tu prójimo como a ti mismo.
DOS. No hacer ni decir nada que no te gustaría que te hicieran o dijeran
a ti.
TRES No considerarte feliz del todo hasta que todos los habitantes del
planeta Tierra lo sean.

Si lo prefieren también los contiene este:

Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo.

Es fácil, con esto ya podéis jugar al BUM, y luego con el mayor respeto a
tus huéspedes, (recuerda que Jesús y Dios están contigo en tu BUM), haz
lo que quieras siguiendo siempre las tres reglas, disfruta de la vida,
nombra santos, o no, piensa en soluciones para nuestro mundo y sus
problemas, ama a tu pareja, comparte el BUM con tu familia, con los
amigos, pero siempre creyendo, ( y esta es la clave, este es el mayor de los
secretos), SINTIENDO Y CREYENDO QUE JESÚS ESTA CONTIGO,
Y QUE DIOS TAMBIÉN, CON LO QUE EMPIEZAS A HABLAR CON
ELLOS Y LO QUE ES MÁS IMPORTANTE, A SENTIRLOS COMO
PARTE DE TI, A SENTIR QUE ESTÁN CONTIGO. TU VIDA
CAMBIARÁ A MEJOR Y SERÁS MÁS FELIZ CADA DÍA.
Luego si queréis ir a las iglesias, a los templos pues bien, y si no queréis ir
pues bien también, los ministros de Dios no son ni los curas ni los
sacerdotes, ni las monjas, ni los lamas, ni el Papa, solo son ministros de
Dios los que Él nombre y lo hará pronto, en cuanto empiece lo de la
marca en la frente o en la mano, que sucederá cuando el Anticristo se dé a
conocer como un ángel de luz, aceptado por todos hasta por el Vaticano.

Mientras pensad que Dios no está solo en las iglesias, sino en todas partes,
en los lagos, en los campos, en los cielos, en la mar, en la belleza de la
creación, en todos y cada uno de los átomos de nuestra existencia. A Dios
no solo se le puede rezar, se le puede hablar, sentir y compartir, Jesús lo
quiere así, ese es Su Evangelio, y sobre todo sin jerarquías, sin política,
sin lujos, sin jefes, mirando nuestro interior, no quedándonos solo en la
forma, en el rito y el fasto, sino trabajando constantemente nuestro fondo,
eso es lo único que nos hace mejores.
Recordad lo más importante, Jesús decía que volvería como ladrón en la
noche, cuando nadie se lo espere, es decir, pronto, y añadía ¿Hallaré fe en
la Tierra? Las iglesias son nidos de corrupción y de poder, su papel ha
sido el contrario del que debería ser, y la fe ha desaparecido de la faz de
la Tierra, salvo los humildes, pues solo queda la complacencia en un Dios
al que se le reza mecánicamente, como a otros santos y santas, pero sin
comprender nada y sin sentirlo. Por sus hechos los reconoceréis, pues más
claro agua, ¿ a quien respalda la iglesia de los hombres a los pobres o a
los ricos y poderosos?, pues obrad en consecuencia.
Las iglesias, todas, las católicas, las protestantes, la ortodoxa, los
evangelistas, todas están basadas en los ritos, en hacer ver qué, no en ser
como, en decir una cosa y hacer la contraria, ¿ustedes creen posible que
en el cielo la reina de Inglaterra pueda ser la cabeza visible de de una
iglesia de Dios?, pues no lo creo así, ni el Vaticano, todas las iglesias
establecidas por el hombre son del hombre, y trabajan para el maligno,
no para Dios.
Solo el que crece en amor y sabiduría es digno de alcanzar la vida eterna,
no quien sigue los ritos de iglesias o sectas, donde siguen sin entender
nada de obispos pederastas y de pastores multimillonarios, representantes
presuntos de Dios en la tierra, dicen, que bendicen ejércitos preparados
para matar inocentes y bendicen guerras, donde se hace el juego al poder
político controlando y amansando a la gente a base de falsa información y
ritos estériles, parecidos a los antiguos ritos hacia las diversas divinidades
de la antigüedad. Los santos han sustituido a los antiguos dioses, y su
culto empobrece cada vez más al ser humano.
Dios se ha convertido en un rito, puedes ser malo en la vida, puedes matar
a la gente, puedes robar a los pobres, puedes hasta ser político y al final
de tu vida arrepentirte de tus pecados en el lecho de muerte, y tener la
vida eterna. Eso enseña la Iglesia Católica, y eso no es así, la salvación no
funciona así.

Dios quiere que le amemos cada día, que le reconozcamos como nuestro
creador y que le amemos y que amemos a los demás. Esto aumenta
nuestro nivel energético vibracional y esto es lo que venimos a hacer en la
Tierra, mejorar nuestra alma es enriquecer a nuestro espíritu, y así se
cumple el plan de Dios para con nosotros.
Lo importante del BUM es que no necesitamos ni ritos, ni curas, ni lamas,
ni pastores, ni representantes, ni mediadores entre Dios, Jesús y nosotros.
Tenemos a Jesús como nuestro amigo, y además es Dios, por definición, y
Él nos cuida, nos conforta, nos protege y nos hace mejor cada día.
Huid de las iglesias institucionalizadas, huid de los ritos, utilizad los
templos para interiorizar a Dios y adorarlo, pero huid del rito y la
tradición, o al menos no os quedéis solo allí, no conducen a nada,
recordad, el Maligno dirige las iglesias de los hombres.
He recibido un texto de Rafa Redondo que creo que resume muy bien el
concepto de Jesús que tiene el BUM.

Ocurrió en Kioto. Un joven escritor holandés, interesado por el budismo,
visitó en uno de los magníficos templos budistas de esa ciudad japonesa a
un anciano monje que, curiosamente, y pese a ser analfabeto, había
alcanzado el grado de maestro Zen. Al preguntarle el monje al joven
sobre la religión que profesaba y responderle el holandés que era
cristiano, el anciano maestro no ocultó su ignorancia sobre la persona y la
obra de Jesús. Pero como quiera mostrara un evidente interés sobre la
vida del Galileo, el joven corrió hacia la biblioteca de la universidad de
Kioto en busca de un Nuevo Testamento. Y ya de nuevo ante el anciano,
éste sugirió al joven que le leyera un texto del Evangelio, el primero que
se presentara a sus ojos al abrir el libro al azar por cualquiera de sus
páginas. Así se hizo, y el texto que apareció a la vista fue el famoso pasaje
de las bienaventuranzas, que el joven lentamente fue leyendo.
Acabada la lectura, el monje cerró los ojos y, acompañado de otros
monjes que se hallaban con él, guardó unos minutos de silencioso
recogimiento. Pasados unos instantes, levantó la cabeza, y mirando de
nuevo al holandés exclamó: "No conozco a quien dijo eso que tú has leído,
pero está claro -añadió contundentemente- que esas palabras solo pueden
ser las palabras de un Buda".
La palabra Buda, o Bouddha, es preciso recodarlo, procede de la raíz
sánscrita Boudh, que significa el despertar, y Bouddha significa el
despierto, no solo referido al Buda histórico, que vivió hace 2.500 años,
sino también a todos los que han alcanzado la más alta verdad, la
verdadera libertad. Todos tenemos en el fondo de nosotros esa naturaleza,
la esencia original, el ser esencial de la vida humana. Todos, sin que para
ello sea preciso ser chino, hindú o japonés. Todos, sin que para ello sea
necesario pertenecer a religión alguna, porque el Espíritu es salvaje,
sopla donde quiere. Y todos, sin exclusión, podemos llegar a la
experiencia de lo que en el fondo siempre hemos sido. La experiencia de
Dios es nuestro derecho de nacimiento.
"A esta exaltación -dice el maestro Zen Willigis Jäger- están llamadas
todas y cada una de las personas. Todos llevamos dentro el mismo
principio de ser. Jesús era un hombre histórico, pero Cristo es una forma
de ser latente en todas las personas, una forma que deberá
desarrollarse...". Caer en la cuenta de quiénes verdaderamente somos,
para qué hemos venido, despertar a nuestra propia Naturaleza... Ese es el
objetivo de todos los Budas, no solo de los orientales, o de los mismos
sabios sioux cuyos textos ya empiezan a ser traducidos, sino de gente
cercana la cultura occidental, como Juan de la Cruz, Ángelus Silesius,
Maestro Eckhart, así como los modernos físicos y psicólogos
transpersonales...
Resulta curioso que todos los Budas hablen igual, que todos expresen la
misma experiencia, que todos inviten a seguir el mismo camino del
despertar: el de caer en la cuenta. Para ellos, sean orientales u
occidentales, no existe más pecado que el de la ignorancia, el pecado que
aparta al ser humano de la experiencia de nuestro verdadero yo, y que
nos lleva a apegarnos a los bienes materiales, a las ideas e imágenes, para
así pasar la vida dormidos, ignorando quiénes somos.
Algunos, como los indúes, llamarán a esa experiencia satori, otros,
samadhi; otros experiencia de Dios; otros, como los sioux, el Gran
Misterio... Sin embargo, todas las religiones poseen el mismo origen, el
mismo Padre; todas parten de la misma Experiencia; aunque luego, al no
poder expresar con palabras lo que está más allá de las palabras, es
cuando, muchas gentes dormidas, movidas menos por el espíritu que por
el miedo y el poder, buscan su seguridad en sectas, en teologías
cartesianas, en organizaciones, en iglesias, en dogmas; llegando entonces
las condenas, las hogueras y las inquisiciones. El miedo que inventó los
actuales idearios, es el mismo miedo que inventó el suplicio de la cruz.
El anciano y analfabeto monje de nuestra historia, no estudió teología,
pero, sin otra mediación que el conocimiento intuitivo propio de los
hombres despiertos, superó en un instante las obsesivas dudas metódicas
de los teólogos bíblicos, al reconocer sin mediaciones, directamente, las
señas de identidad de Jesús como Buda -Hijo de Dios- Aquel que daba
gracias a su Padre porque tales cosas las velaba a los grandes de este
mundo y las revelaba a los sencillos.
Pero si Jesús ciertamente fuera un Buda, o Hijo de Dios, o el Hermano
Mayor, "¿de qué me serviría -se pregunta Eckhart- tener un hermano
sabio siendo yo ignorante?". Jesús no vino para fundar religión alguna,
sino para despertar la dormidera colectiva de los que agotan el presente
pensando en un cielo futuro. Jesús recordó la importancia del aquí y el
ahora cuando anuncia que la Gran Experiencia -el Reino de Dios- "está
en vosotros mismos", sin aplazarlo a futuros lejanos. Jesús representa lo
divino de toda la creación; Jesús -siguiendo la terminología de C.G. Jung-
es el Cristo cósmico, el arquetipo que representa lo divino de la creación,
lo divino en nosotros. Eso nos equipara a él. Más caer en la cuenta de todo
eso, despertar, oír el Gran Silencio no es posible sin atravesar el Gólgota
de las diversas muertes, de mis distintos falsos yoes, hasta lograr la
resurrección del Yo real, ese Sí Mismo que el perspicaz Jung atisbó desde
la Psicología Profunda. La muerte como transformación. La muerte,
escándalo para una civilización que, apegada al éxito, huye empavorecida
de la enfermedad y del fracaso. Jesús, como todos los maestros despiertos,
no vino para ser adorado en una peana sino para mostrar un camino de
transformación. Imposible despertar cuando se está apegado a las ideas, a
las imágenes, al dinero. Lo ricos no despertarán si no mueren a sus
riquezas. No se puede servir a dos señores a la vez. Para despertar es
preciso morir, morir incluso a la misma idea de despertar. Así entiendo
yo la resurrección.
Jesús tampoco vino para formar castas sacerdotales, ni organizaciones
jerarquizadas; menos aún para hacerse seguir por manadas de borregos,
o de penitentes que imitasen su vida, sino que vino para que viviéramos
profundamente la nuestra. Fue él mismo, para que también nosotros
lográramos ser nosotros mismos; para que nos imitásemos a nosotros
mismos en nuestro Ser esencial. El pecado -la ignorancia- consiste en
aferrarse a su imagen como a un objeto de devoción y no verlo como un
sujeto de transformación, empeñado en desvelar el Cristo que cada mujer
y cada hombre llevamos dentro. Lo supo bien quien, libre de prejuicios,
escogió a sus discípulos entre los marginados, se encontraba a gusto entre
los sospechosos y se dejó acariciar por las prostitutas. Aquí el modelo no
es el éxito; aquí el primero es el último y el último el primero. Aunque
para ello sea preciso morir a la ilusión del respetable yo que nos hemos
fabricado.
Ese es el sentido del Gólgota, que el novelista Julen Green vio tan claro en
su proceso de transformación personal, cuando descubrió el amor
incondicional que tan bien supo plasmar en su novela Hermano
Francisco. Ese amor incomprensible e impertinente, para quienes nunca
olvidan el agravio. Esa ternura radical, que sabe perdonar desde la cruz
el único pecado posible -la ignorancia-- de los que le machacaban, porque
"no saben lo que hacen". Un amor que es paciente y servicial, que todo lo
excusa, que todo lo cree, que todo lo espera, que todo lo soporta, que no
acaba nunca. Un amor que así confía en que el ser humano logrará
experimentar la aurora de una nueva conciencia, oculta aún bajo el velo
de la ignorancia.
La misma ignorancia que sublevaba al converso Julen Green cuando
contemplaba a los católicos su forma clásica de salir de la misa dominical:
"Bajan del Calvario y vienen hablando del tiempo".

 

 

Comentarios  

 
0 #2 08-09-2010 02:41
lo he leido y creo que es lo mismo que pienso., hoy en la actualidad se ha corompido todo, y lo que mas entiendo la gran mentira en que estamos
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+2 #1 28-05-2010 19:55
Es la descripción más maravillosa y con sentido que he leído en toda mi vida; por lo sencilla, por lo real, por lo contundente, de lo que es la fe, y la comprensión del sentido espiritual de la vida. Tenía dudas de lo que era el BUM, me parecía algo fantasioso y fanático pero ahora que lo veo tan sencillo y tan claro creo que es lo que siempre he deseado y creído. Gracias, muchas gracias.
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